Reparto jerárquico de roles

 Reparto de roles

 

Según Díaz-Aguado y Martínez Arias, las creencias sexistas son la antesala de la violencia y de justificación de la violencia de género.” Para comprender la naturaleza del sexismo es preciso tener en cuenta que incluye diversos componentes:

a) El componente cognitivo del sexismo consiste en confundir las diferencias sociales o psicológicas existentes entre hombres y mujeres con las diferencias biológicas ligadas al sexo, con la creencia errónea de que aquellas surgen automática e inevitablemente como consecuencia de éstas, sin tener en cuenta la influencia de la historia, la cultura, el aprendizaje… Creencias que llevan a menudo a creer que las mujeres son inferiores a los hombres, y a justificar de ese modo la discriminación y la violencia.

b) El componente afectivo que subyace a estos problemas gira en torno a la forma sexista de construir la identidad, asociando los valores femeninos con la debilidad y la sumisión, y los valores masculinos con la fuerza, el control absoluto, la dureza emocional. Componente que permite explicar la relación que suele existir entre la forma sexista de construir la identidad masculina y la mayor parte de la violencia que ejercen los hombres, así como la superior tendencia de las mujeres a sentirse culpables y con tendencia a la depresión.

En el aprendizaje de este componente tienen una especial influencia los valores observados en las personas que se utilizan durante la adolescencia como modelo de referencia para construir la identidad.

c) El componente conductual del sexismo consiste en la tendencia a llevarlo a la práctica a través de la discriminación y la violencia. su riesgo se incrementa cuando faltan alternativas positivas con las que dar respuesta a determinadas funciones psicológicas y sociales sin recurrir a dichas conductas destructivas”

Uno de los objetivos de nuestros talleres es que el alumnado identifique cómo la distinta socialización que hemos experimentado hombres y mujeres deriva en un reparto discriminatorio de roles. También, que sean capaces de distinguir como el género y sus estereotipos afectan a distintas esferas de la vida, desde cómo se desempeñan las relaciones personales hasta el futuro profesional de los individuos.

Para conseguirlo, reflexionaremos con ellos y ellas sobre la influencia que los estereotipos tienen en la sexualidad y la adopción de los roles sexuales, apoyándonos de nuevo, en spots publicitarios.

La publicidad utiliza con frecuencia recursos relacionados con la sexualidad para captar la atención de la audiencia y convertir el producto anunciado en deseable. En estas representaciones, suele aparecer el hombre como figura dominante y la mujer desempeña un papel sumiso, que en ocasiones se reduce a mero objeto, inactiva.

El cuerpo femenino se emplea como reclamo, la mujer no desempeña una acción en el anuncio publicitario, sino simplemente se limita a acompañar el producto que vende, como si fuera una parte del decorado, un ornamento que le otorga más interés y sensualidad a lo que se pretende vender.

 

 

Para que el alumnado reflexione sobre ello, utilizaremos algunos ejemplos de las imágenes jerárquicas que podemos encontrar en medios de comunicación y las comentaremos en clase: 

¿Quién domina en ambas imágenes?

¿Importa la opinión de la mujer?

Un niño que aún no sabe cómo es una relación sexual, pero que crece viendo estas imágenes ¿Qué va a creer que tiene que hacer cuando llegue el momento? ¿Y una niña?

Podemos extrapolar estas preguntas a otros contenidos propios de medios de comunicación, como películas o series:

¿Quién suele iniciar la acción? ¿Quién os parece que suele llevar las riendas de la situación?

El objetivo es que la clase identifique el reparto jerárquico de roles en la sexualidad y las relaciones de pareja, la dominación del hombre, su papel activo y poderoso, frente a la sumisión que se espera de la mujer, que se muestra débil e indefensa.

Los estereotipos de género son la parte que más debate genera en las charlas. Se trata de ideas que tenemos tan interiorizadas que cuesta admitir que son socialmente impuestas, incluso en muchas ocasiones los estudiantes defienden que estas diferencias entre hombres y mujeres son biológicas.

Para analizar el efecto de la socialización en nuestros gustos y en nuestro desarrollo personal, buscamos el origen de la misma, el momento donde arranca esta educación diferenciada: en la niñez.

A reflexionar con el alumnado:

¿Qué es lo primero que nos regalan a las niñas cuando somos pequeñas?
Un bebé, unas cocinitas, una muñeca, un carrito de limpieza.

Los propios alumnos y alumnas reconocen que, desde pequeños, sus juguetes y juegos han sido diferentes en función del sexo de la persona.

En este punto, explicamos que la división que se establece en la educación desde la infancia provoca que las niñas crezcan asociando los cuidados a la diversión, y entiendan el ámbito familiar y del hogar como su responsabilidad, además de aquello que mejor saben hacer. Esto desembocará en el futuro en la división sexual del trabajo. Las mujeres están sobrerrepresentadas en profesiones relacionadas con los cuidados como enfermería, educación infantil, magisterio, trabajo social…Sin embargo, los varones están sobrerrepresentados en profesiones como las ingenierías, la informática, las nuevas tecnologías, las matemáticas…

 

Esto se traduce en la existencia de una brecha de género para llegar a determinadas profesiones, pero también de una brecha salarial, provocada por la mayor precarización de los empleos a los que más acceden a las mujeres. Las profesiones en las que los hombres están sobrerrepresentados cuentan con salarios más altos y los varones tienen menos dificultades para acceder a altos cargos. Esto genera un círculo vicioso, si las mujeres ganan menos dinero su salario es más prescindible en la economía familiar:

Reflexión:

Imaginad que somos pareja y vamos a tener un hijo. Él trabaja de ingeniero y gana 2000 euros al mes. Yo trabajo de profesora y gano 1000. Cuando haya que decidir cuál de los dos deja su trabajo o recorta su jornada para cuidar a la criatura, ¿Quién de los dos creéis que sería? ¿Por qué?

Es importante que el alumnado reflexione sobre esta división y vaya más allá de la creencia de que se trata de decisiones voluntarias que toma cada individuo. Deberá cuestionarse la influencia de la sociedad en las decisiones de los individuos. Aportaremos datos, como el porcentaje de personas que recortan su jornada laboral para cuidar de un familiar dependiente. El 95% fueron mujeres . También podemos comentar otros ejemplos más fáciles de identificar, como la influencia de la moda en nuestra decisión de cómo vestirnos, o el lenguaje que utilizamos en función de las películas o series que vemos.

Generalmente, en este punto los y las adolescentes admiten que no conocen tantos referentes femeninos, y la mayoría afirma no haber tratado el feminismo en su plan de estudios, más allá de acciones puntuales como el Día Internacional contra la Violencia de Género o el Día de la Mujer Trabajadora. 


Para profundizar….

 

Brecha de género: hace referencia a las diferentes posiciones de mujeres y hombres, así como a la desigual distribución de recursos, acceso y poder en un determinado contexto.

Brecha salarial de género: se entiende por brecha salarial “la diferencia existente entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos, calculada sobre la base de la diferencia media entre los ingresos brutos por hora de todos los trabajadores” (Comisión Europea, 2014).

 

Planes de igualdad: son los programas de medidas que fijan objetivos concretos de igualdad con unas determinadas estrategias y prácticas. Para su diseño se requiere un diagnóstico previo de la situación con el fin de proponer medidas que garanticen la participación igualitaria de hombres y mujeres en todas las esferas (económica, política, social…) y en todas las actividades (educativas, formativas, de empleo, culturales…). Así todas las personas se podrán beneficiar por igual de los avances y el desarrollo de la sociedad. En España están regulados por  Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Tienen su origen en la Unión Europea y se han extendido, de manera voluntaria u obligatoria, a todas las administraciones públicas y a muchas empresas. 

En el ámbito educativo, se puede ver cómo se trasladan los roles y estereotipos de género transmitidos durante el proceso de socialización. De esta forma, se pueden encontrar diferencias a la hora de elegir estudios entre mujeres y hombres. Así, se evidencia una baja presencia femenina en las áreas científico-tecnológicas en todos los niveles de estudio.

La brecha de género se puede observar ya desde el Bachillerato, donde las mujeres presentan tan solo el 47,3% del alumnado de ciencias, mientras que son mayoría en Artes (70,2%), Humanidades (63,6%) y Ciencias Sociales (55,3%).

En Grado Medio de Formación Profesional también existen diferencias según la rama profesional. Así, mientras las mujeres adquieren una mayor presencia en las ramas de Imagen Personal (88,6%) y Servicios Socioculturales (86,2%); su presencia es ínfima en las ramas de Transporte y Mantenimiento de Vehículos (3%) e Instalación y Mantenimiento (2,3%).

Por su parte, en Grado Superior, las mujeres representan un 47,7% del total del alumnado. No obstante, su representación en las ramas de Transporte y Mantenimiento de Vehículos así como en la de Instalación y Mantenimiento no alcanza un 4%.

Finalmente, la presencia de mujeres según los Grados Universitarios es notablemente mayor en Educación (77,9%) y en Salud y Servicios Sociales (71,8%) en comparación con las ramas donde su representación es ínfima: Ingeniería, Industria y Construcción (29%) e Informática (13,4%).

Ana López Navajas en su tesis doctoral “Las mujeres que nos faltan. Análisis de la ausencia de mujeres en manuales escolares” analizó los personajes mencionados en 109 libros de 1º a 4º de la ESO. Vio que sólo uno de cada 8 eran mujeres.

De esta forma, la perpetuación lo estereotipos sigue presente en los materiales educativos.

 

Causas de la brecha salarial 

La brecha salarial de género representa un problema complejo que viene determinado por diversas causas que suelen estar interrelacionadas. Según el Parlamento Europeo, entre las causas de la brecha salarial de género se encuentran las siguientes:

  • En primer lugar, las mujeres realizan más horas de trabajo no remunerado – tareas domésticas o cuidado de familiares. Debido a ello, las mujeres tienen menos tiempo para desempeñar su jornada laboral remunerada.
  • Las mujeres tienden a trabajar por lo general en sectores que faciliten la conciliación de su vida laboral y familiar, para poder compaginar sus responsabilidades familiares con el desempeño de un trabajo remunerado. En consecuencia, tienden a desempeñar mayoritariamente trabajos a tiempo parcial, y tienen mayores probabilidades de ser contratadas en empleos con baja remuneración y de no ser designadas para puestos de responsabilidad.

 Según datos recopilados por el Parlamento Europeo en 2020, el porcentaje de mujeres que trabajan a tiempo parcial es mayor que el de hombres, representando un 35,7% y un 10,2% respectivamente.

  • Igualmente, las mujeres son más propensas a interrumpir su carrera laboral por el cuidado de otras personas y responsabilidades familiares.
  • Otro factor clave se explica por la sobrerrepresentación de las mujeres en sectores con salarios relativamente bajos.
  • Las mujeres también acceden a menos puestos ejecutivos.

 Según datos recopilados por el Parlamento Europeo en 2020, las mujeres representaban tan solo un 34,5% de los puestos directivos en comparación con el 65,5% representado por hombres.

Fuente: ONU Mujeres, 2021.

La combinación de todos estos factores complica la carrera profesional del conjunto de las mujeres: implica no solo que ganen menos por hora trabajada, sino que también realicen más trabajo no remunerado y tengan mayores probabilidades de estar desempleadas que los hombres. Las consecuencias de estos hechos se trasladan igualmente al ámbito adquisitivo. Así, el menor poder adquisitivo que supone para las mujeres afecta a las pensiones y puede llegar a implicar dependencia económica de la pareja.

Fuente: Parlamento Europeo, 2022.

Efectos de la brecha salarial 

El impacto que la brecha salarial tiene sobre la vida de las mujeres es notable. No se reduce únicamente a los menores ingresos que obtienen a lo largo de su vida, sino también a que sus pensiones sean más bajas y a un mayor riesgo de pobreza en la tercera edad.

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