Existen una serie de mitos respecto al amor y las relaciones románticas, que en los últimos tiempos se han denominado como «mito del amor romántico», que legitiman ciertas formas y conductas violentas dentro del ámbito de la pareja. Estos mitos normalizan cuestiones como el conflicto, la entrega absoluta, los celos o incluso la violencia, y los identifican con conductas románticas. Estos mitos se reproducen en la cultura popular y en referentes de los adolescentes y las adolescentes, que acaban incorporándolos a sus expectativas, percepción e interpretación de las relaciones .
Muchos de los mitos del amor romántico generan creencias que normalizan el control, el dominio y el sufrimiento por amor como algo inherente a la pasión romántica, esa normalización invisibiliza muchas formas de relación que enmascaran maltrato en la pareja. Una de las conclusiones derivadas del Informe “Vivencias, actitudes y percepciones sobre la violencia de género en adolescentes de la Comunidad de Madrid”, es la prevalencia de los mitos del amor romántico que persiste entre los y las adolescentes, sobre todo en ellos.

Comenzaremos este bloque, introduciendo algunos de los mitos más extendidos entre estas edades sobre las relaciones de pareja:
El amor verdadero lo aguanta y lo puede todo: esta creencia errónea puede llevar a aceptar y tolerar comportamientos de la pareja claramente ofensivos desde el convencimiento de que los cambiará porque «te ama». Además, la aceptación de esta creencia, puede generar dificultades al usarse en las relaciones como una excusa para no modificar determinados comportamientos o actitudes o mal interpretar conflictos de pareja.
El amor es lo más importante y requiere entrega total / no se puede ser feliz sin pareja: conlleva entender que el amor es un proceso de despersonalización que implica sacrificar el “yo” para identificarse con el otro/a, olvidando la propia identidad y vida.
Los celos demuestran amor: esta idea terriblemente extendida e interiorizada por los y las adolescentes, les lleva a pensar que si en sus relaciones no existen celos, es que no es un amor verdadero. Los celos van unidos de posesión y control. Por tanto, si en una pareja, alguien tiene la creencia de que la otra persona le pertenece, no es amor.
Quien bien te quiere te hará llorar: esta frase tantas veces pronunciada supone un gran peligro, pues conlleva la normalización de las actitudes violentas en el seno de una pareja, y la justificación de causar sufrimiento y daño a la otra persona. La frase correcta es: quien bien te quiera jamás te haría llorar.
Solo hay una media naranja para la otra persona: si pensamos que el amor verdadero es el primero y que solo pasará una vez, nos aferraremos a la única persona con la hemos experimentado una relación sexo-afectiva, aun cuando esa persona nos trate mal. No hay media naranja que valga, y si tu pareja no te trata bien, siempre podrás dejar relación. Mejor sola que mal acompañada.

Es muy importante que los y las adolescentes reflexionen sobre la idea de amor que culturalmente ha sido impuesta. Analizar con el alumnado los mitos expuestos, realizándoles las siguientes cuestiones:
¿Solo necesitamos una persona para ser felices?
¿No necesitamos familia, amigos, venir al instituto y socializarnos o, en el futuro, trabajar, tiempo para nuestros hobbies, para estar solas o solos…?
¿Qué me decís de lo de que en el amor hay que sufrir?¿Salimos con alguien para pasarlo mal? ¿Estáis de acuerdo con todas estas afirmaciones?
A vuestra edad, ¿Quién creéis que tiene más presión por tener pareja, los chicos o las chicas?
Primero deben ser ellos y ellas quienes expresen sus opiniones libremente, para después hacerles reflexionar, siendo ellos mismos quienes cuestionen sus propias respuestas, ayudándoles a identificar que, tradicionalmente, la mayoría de estas ideas han recaído sobre las mujeres. La función realizada por las mujeres en la sociedad estaba directamente relacionada con el amor, ya que solo se esperaba de ellas que encontraran un marido para formar una familia y cuidarla. Todo un trabajo que, además de no recibir ninguna remuneración, se entiende como una obligación por su género.
Si formar una familia era el único objetivo previsible en la vida de una mujer, encontrar un hombre con el que mantener una relación era indispensable para considerarse plena y encajar en el rol social impuesto. Este hecho colocaba a las mujeres en una posición completamente dependiente de la figura masculina en todos los momentos de su vida.
A partir de esta idea, los productos culturales se han encargado de vender todo tipo de relaciones nocivas y tóxicas contra las mujeres en las que todo se justificaba por “amor”.


Para profundizar en la materia, recomendamos la lectura del libro Mujeres que ya no sufren por amor: Transformando el mito romántico, de Coral Herrera.
