Aproximación conceptual, manifestaciones y consecuencias

Entendiendo que la violencia contra la mujer es todo acto de violencia que tenga como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada (Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer aprobada por la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas 48/104 del 20 de diciembre de 1993), debemos tener en cuenta nuevas formas de ejercer la violencia de género como consecuencia de la aparición y desarrollo de las nuevas tecnologías e internet.

Como destaca el informe “No es amor”, a las características propias de la violencia de género, se le suman elementos propios de las relaciones desarrolladas en la juventud, que provocan que, para las adolescentes, identificar la situación y pedir ayuda sea muy difícil.

Así pues, en el caso de la adolescencia, debemos tener en cuenta lo siguiente:

La intensidad de la primera relación amorosa: La persistencia de estereotipos de género, las creencias respecto al primer amor y la propia emotividad e intensidad de la adolescencia hacen que las adolescentes justifiquen muchas de las agresiones recibidas. La fase del enamoramiento contribuye a pasar por alto o justificar las primeras agresiones, normalmente más leves, al mismo tiempo que términos como confianza y control se confunden.

Ciclo de control: Las adolescentes suelen participar de estas dinámicas de control, en el que se da una especie de escalada en la que se van imponiendo medidas de control entre ambas partes de la pareja (control del móvil, control de las redes sociales, exigencias), que dificultan enmarcarlas dentro de una relación de desigualdad («yo también le miro el móvil», «yo también me pongo celosa»). Sin embargo, hay una diferencia: las chicas no son capaces de llevar ciertas medidas de presión y es menos frecuente que sean ellas las que pasen a otros actos de violencia.

Duración y entorno de las relaciones: El tipo de relaciones afectivas que tienen los adolescentes suelen tener menos continuidad o compromiso que aquellas establecidas por personas de mayor edad, y no suele mediar la convivencia. Esto hace que los espacios de la relación estén limitados a los espacios de ocio, los centros educativos, el hogar familiar, el espacio público o el entorno digital, lo que supone que el entorno adulto puede detectar más fácilmente la violencia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que durante la adolescencia importa más el papel de los iguales que el de las personas adultas, hacia los que hay una cierta falta de confianza, que puede dificultar precisamente esta detección. 

Las redes sociales: La vida e identidad digital de las adolescentes y los adolescentes cada vez tiene más peso en su vida física. Esto tiene varias consecuencias. En primer lugar, normalizan usos de riesgo de las tecnologías (compartir información personal, localización, fotos…) que los ponen en situación de vulnerabilidad frente a nuevos tipos de violencia que tienen efectos en sus vidas físicas. Por otro lado, las redes permiten que la situación de violencia en la pareja no se condicione a la presencia física del agresor, sino que se puede ejercer a distancia y de forma mucho más constante en el tiempo, especialmente en la violencia de control. Además, dificultan cerrar una relación del todo o desvincularse del agresor que puede seguir ejerciendo violencia online una vez se ha acabado la relación (acoso, sextorsión), normalmente con el objetivo de dañar su imagen en términos sexistas. En este sentido, es muy importante señalar el peso de las tecnologías como canal de celos, control, chantajes y humillaciones

Influencia de la pornografía: Sin una educación sexual integral desde edades tempranas, construyen su imaginario sexual en base a modelos irreales, prácticas en ocasiones violentas, marcados por el sexismo y aislados de la parte afectiva. Estas prácticas en ocasiones son reproducidas por los adolescentes, incluso de manera no consentida.  La Fiscalía General del Estado de 2020, advierte de un alarmante incremento de ideas sexistas y violencia entre menores y adolescentes, vinculado a la violencia sexual y al uso de la pornografía.

Falta de autopercepción de las adolescentes como víctimas: La falta de violencia física dificulta el reconocimiento, y los estereotipos asociados a las mujeres adultas víctimas no suelen cumplirse para las adolescentes (no hay convivencia, no hay hijos o hijas en común, no hay dependencia económica). Además,  muchas de las chicas suelen culparse de la situación y pensar que es un problema que responde a sus características y situaciones individuales.

Falta de autopercepción de los adolescentes como agresores: Los adolescentes no se perciben como potenciales agresores y son menos capaces de reconocer las violencias ejercidas. De hecho, según el informe “Barómetro Juventud y Género. Identidades, representaciones y experiencias en una realidad social compleja”, una investigación del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad,  Uno de cada cinco adolescentes y jóvenes varones de 15 a 29 años cree que la violencia de género no existe y que es solo un “invento ideológico”. Un pensamiento cada vez más generalizado como consecuencia de los discursos negacionistas.

Por tanto, internet y las redes sociales constituyen un ámbito en el que la población joven se encuentra muy cómoda y en el que desarrollan sus capacidades y relaciones sin las limitaciones impuestas en otros ámbitos. Sin embargo, existen determinados patrones del uso de Internet que no se perciben peligrosos e incluso están totalmente normalizados: intercambiar información o imágenes privadas, el control por parte de la pareja a través de las redes sociales o quedar con un desconocido, entre otros.

Para entender el fenómeno, no sólo debemos poner nuestra atención en las redes sociales y su difusión, sino sobre todo en los elementos sociales que influyen en la violencia que sufren las mujeres jóvenes: la presión social que viven sobre sus cuerpos; las violencias simbólicas que enfrentan día a día; los estereotipos y creencias sexistas sobre la sexualidad que las culpabilizan de lo que ocurra en las relaciones sexuales y la normalización del control en sus relaciones, hacen que este fenómeno tenga unas características concretas y complejas que tener en cuenta (Ianire Estébanez).

La violencia de género digital está afectando particularmente a los y las adolescentes. Así se refleja en las cifras del estudio realizado por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género “El ciberacoso como forma de ejercer la violencia de género en la juventud: un riesgo en la sociedad de la información y del conocimiento” en el que se muestra un aumento de las conductas de violencia de género digital en adolescentes. En dicho estudio alertan de los signos que indican que se está produciendo violencia digital:

 

Ciberacoso en el ámbito de la pareja o expareja: el ciberacoso es una forma de invasión en el mundo de la vida de la víctima de forma repetida, disruptiva y sin consentimiento utilizando las posibilidades que ofrece Internet. Estas actividades tienen lugar entre personas que tienen o han tenido un vínculo relacional previo y se produce por motivos directamente vinculados a la esfera afectiva y las relaciones de pareja. La importancia del elemento afectivo en la definición del ciberacoso permite establecer un vínculo entre la violencia de género y este tipo de prácticas que, por otra parte, suponen el intento de dominación y sumisión de una persona por parte del acosador. Así, mediante el ciberacoso se ejerce la violencia de género en el mundo digital de Internet y las redes sociales en tanto que el acosador (hombre) y la acosada (mujer) mantienen o han mantenido una relación de pareja

Tipos más comunes de ciberacoso

Sexting: Consiste en el intercambio de fotografías y vídeos de contenido sexual entre parejas o compañeros/as afectivo-sexuales. Cuando el consentimiento para intercambiar las imágenes entre dos personas se rompe y llega a terceros para extorsionar, es cuando hablamos de sextorsión. Se utilizan las fotografías o vídeos como chantaje para que la víctima no deje la relación con el agresor o bien para humillarla o para pedirle dinero.

Exposición de imágenes intimas sin consentimiento: Consiste en subir imágenes íntimas de la expareja a webs porno para vengarse de ella por haber terminado la relación.

Grooming: Implica a un adulto que se pone en contacto a través de internet con un niño, niña o adolescente con el fin de ganarse poco a poco su confianza y obtener imágenes de carácter sexual o agredir sexualmente al menor.

Discursos de odio por razón de género: No es necesario el contacto físico para condenar por violencia sexual a los autores de este tipo de comportamientos y en este sentido los discursos de odio por razón de genero a través de las redes sociales también constituyen un delito. Uno de los ejemplos lo encontramos en la STS 72/2018 de 9 de febrero por la que se condena a un usuario de Twitter que publicó varios mensajes que incitaban el odio hacia las mujeres: «53 asesinadas por violencia de género machista en lo que va de año, pocas me parecen con la de putas que hay sueltas» o «Y 2015 finalizará con 56 asesinadas, no es una buena marca pero se hizo lo que se pudo, a ver si en 2016 doblamos esa cifra, gracias»


Del mismo modo que no podemos reducir el impacto de la violencia de género a las agresiones físicas o víctimas mortales,  en el contexto de las nuevas tecnologías, y teniendo en cuenta a las adolescentes como potenciales víctimas de la violencia ejercida a través de las redes sociales, debemos enfatizar en la visibilización de todas sus manifestaciones para contribuir en la prevención e identificación precoz.

Por tanto, lejos de restarle importancia, el profesorado ha de conocer las consecuencias de la violencia machista ejercida a través de las nuevas tecnologías en todas sus vertientes, pues constituye un papel determinante en la detección de los casos:

Federación Mujeres Progresistas (Guía informativa sobre Ciberviolencia y delito de odio por razón de género)
Federación Mujeres Progresistas (Guía informativa sobre ciberviolencia y delito de odio por razón de género)
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