Cómo actuar ante un caso de violencia de género

Llegamos a un punto clave de la formación, no solo por su utilidad, sino porque además es uno de los puntos que los jóvenes más demandan. Tanto hombres como mujeres desean conocer cómo pueden actuar si alguna vez viven de cerca este tipo de situaciones, tanto si son sus compañeras las que lo sufren como si son sus amigos los que las ejercen.

En este punto, por tanto, se deben dar claves genéricas de actuación al alumnado, tratando de que sirvan tanto a la víctima que lo pueda estar sufriendo como a todas aquellas personas que puedan estar en su entorno. No debemos olvidar que es muy probable -y la experiencia de los formadores en este sentido es bastante clara- que en cada instituto haya casos de alumnas que hayan sufrido o estén sufriendo este tipo de violencias machistas en cualquiera de sus formas.


¿Cómo actuar con la víctima?

 

En primer lugar, es necesario recordar al alumnado la existencia de recursos que ofrecen apoyo gratuito a las víctimas de violencia machista. El 016 es el teléfono institucional en España, pero también las ONGs pueden realizar este servicio.

El teléfono gratuito 900 100 009, atendido por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, ofrece todo un programa de atención a las víctimas, con asesoramiento social, legal y apoyo psicológico, con terapias individuales y grupales adecuadas a cada usuaria. Este teléfono no solo atiende llamadas de víctimas, también atiende a profesionales, familiares y entorno social que necesiten información sobre recursos cercanos a los que acudir para denunciar o solicitar ayuda formal.

La última macroencuesta sobre violencia contra las mujeres publicada por la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género alertaba del bajo porcentaje de víctimas que denuncian su situación en España. Solo el 8% de las mujeres que han sufrido violencia sexual en su vida han denunciado, y hay más de tres millones de mujeres en nuestro país que no han acudido a buscar ayuda formal tras haber sufrido violencia por parte de su pareja.

Es importante resaltar a las adolescentes que existen organizaciones y recursos que ofrecen ayuda sin necesidad de interponer una denuncia y, por tanto, que se puede solicitar apoyo para superar esta situación sin necesidad de que exista un procedimiento legal abierto. No obstante, es necesario que sepan que dar ese paso permite acceder a un tipo de protección que solo las instituciones y las fuerzas y cuerpos de seguridad pueden facilitar.

Una vez expuestos los recursos dirigidos a aquellas mujeres jóvenes que pueda estar sufriendo este tipo de actitudes o conductas, nos centraremos en cómo su entorno puede ayudarla, planteando situaciones concretas que puedan ocurrir en la franja de edad de nuestra población objetivo.

  • No culpabilizar a la víctima: Cuando una amiga o un familiar explica que ha sufrido algún episodio de violencia, con frecuencia se cae en el error de realizar comentarios que la culpabilizan. Por ejemplo, evitar comentarios de este tipo:

“¿Cómo estás con un hombre así? ¿Cómo le has perdonado? ¿Eres tonta? ¿Cómo dejas que te trate así? ¿Hiciste algo para que se pusiera así?”

En este punto, es importante que el alumnado comprenda que el único responsable de la violencia es el agresor y que en ningún momento deben hacer sentir a la víctima culpable de lo que está sufriendo. Le planteamos al alumnado la siguiente reflexión:

¿Creéis que si reaccionamos de ese modo cuando nos lo cuente, la próxima vez que le ocurra va a volver a recurrir a nosotros?

  • Potenciar la autoestima de la víctima: para tratar de ayudar a una víctima de violencia machista, es preciso que conozcan el proceso de destrucción de autoestima que ha sufrido. Podemos recordar brevemente la escala de la violencia, haciendo hincapié en lo perjudicial que es para la mujer recibir constantes mensajes negativos sobre su personalidad, sus capacidades y su aspecto físico, así como reproches por sus actitudes o acciones. La víctima podría terminar desarrollando graves inseguridades, dejando de lado su forma habitual de comportarse para tratar de ceñirse a aquellas conductas que no le generen problemas al maltratador.

Por este motivo, es importante ayudarlas a recordar metas que tenían antes de comenzar la relación, aficiones y actividades que les gustaba hacer.

Llegados a este punto planteamos la siguiente cuestión:

¿Qué le aconsejarías a tu mejor amiga o a tu hermana si te estuviera contando este mismo episodio?

Si en el aula hubiese presente una adolescente en situación de malos tratos por parte de su pareja, al plantear la pregunta anterior, situamos mentalmente la violencia que sufre sobre una persona que quiere- con la intención de ayudarla a identificar aspectos lesivos de su relación y a dejar de normalizarlos.

  • Evitar el aislamiento de la víctima: la última recomendación que se debe de ofrecer a la clase si en algún momento tienen relación con una víctima de violencia machista es que no pierdan por completo el contacto con ella. En la edad de nuestra población objetivo, es muy frecuente que, si una joven está perdiendo el contacto con el grupo de amistades, el grupo tienda a enfadarse con ella y no la tenga en cuenta para los planes cotidianos. Es necesario que los jóvenes conozcan el proceso de aislamiento que el maltratador ejerce sobre la víctima a través de comentarios negativos sobre su familia y amistades, y de chantajes y presión para evitar su contacto con el entorno social. El maltratador busca la dependencia emocional de la víctima para que ésta tenga más dificultades para abandonarle. Por ello, deben comprender la distancia de su compañera como un aislamiento impuesto y no como una decisión voluntaria.

¿Cómo actuar con el agresor?

 

La socialización en grupo impide en ocasiones manifestar opiniones contrarias a la mayoría o a un líder, cayendo en una espiral del silencio. Esto en la adolescencia, donde el entorno de amistades y la aceptación de los demás es especialmente importante, se traduce en la inacción ante determinados comportamientos violentos, como el machismo, la homofobia o el bullying.

En nuestra formación, defenderemos la necesidad de actuar y señalar los comportamientos negativos o con los que no se está de acuerdo, no solo por la empatía que debe generarse con la víctima, sino como una forma de colaborar y ayudar al agresor, impidiendo que perpetúe su comportamiento violento.

Por ello, tanto en este apartado, como a lo largo de la formación, se defenderá:

  • La comprensión y empatía con la situación sufrida por la víctima.
  • El rechazo a conductas que puedan ofender o dañar a otras/os, y la manifestación expresa de este rechazo.
  •  Una actuación no violenta.
  • Si se tiene la ocasión y si el agresor es del entorno cercano, una conversación con él en la que personas de referencia en su grupo social puedan referirle su falta de acuerdo con su comportamiento.

Exponemos un ejemplo de actuación con el agresor en un tipo de violencia cada vez más extendida entre adolescentes: la ciberviolencia de género.

En este punto podemos recurrir a dos dinámicas diferentes:

1.Proyección de un spot: La campaña “Cambia el trato” de la Fundación Avon recoge un video en el que un hombre le reprocha a otro que haya compartido una imagen de su pareja desnuda.

2. Exposición de un caso real: En una empresa, un trabajador difunde un vídeo en el que él mismo junto a una compañera de trabajo aparecen manteniendo relaciones sexuales. El vídeo circula por todos los departamentos de la empresa, y la mujer empieza a recibir acoso sexual y mobbing por parte de sus compañeros. Lo denuncia, pero su empresa no activa ningún protocolo. Días más tarde, la víctima termina suicidándose por el acoso recibido. Expuesto el caso, abrimos un debate con estas preguntas:

¿Qué habría pasado si, cuando ese hombre enseñara el vídeo a sus compañeros, estos le hubieran dicho que su actitud no era correcta o le hubieran advertido del delito que comete?

¿Qué supondría que los primeros en recibir el vídeo no lo hubieran compartido, identificando el grave comportamiento de su compañero?

Tanto la mujer como el hombre aparecían en el mismo vídeo, haciendo lo mismo, ¿creéis que él recibió el mismo acoso? ¿por qué no?

Para aquellos formadores que quieran profundizar en cómo se debe actuar ante un caso de violencia de género, les dejamos un video en el que una de las psicólogas expertas en violencia de género de nuestro Programa Fortaleza, ofrece pautas dirigidas al entorno.


Dificultades de las adolescentes para detectar la situación que están viviendo y para pedir ayuda:

 

La adolescencia es un periodo fundamental en el desarrollo humano, vital en la conformación de la identidad y la personalidad. Cualquier experiencia traumática o de violencia vivida en este periodo puede tener consecuencias en la conformación de modelos, roles y patrones en la vida adulta. Por esta razón, necesitamos acompañar a los y las adolescentes en este periodo crítico, para garantizarles, en la medida de lo posible, una transición sana y feliz hacia la vida adulta.

El profesorado ha de tener en cuenta que las adolescentes presentan ciertas dificultades para identificar la situación de violencia que están viviendo por parte de su pareja y por tanto para pedir ayuda. Estos son algunos de los aspectos a tener en cuenta:

  • Aunque hayan recibido información sobre la violencia de género, tienden a pensar que es algo totalmente ajeno a ellas y que eso solo les pasa a mujeres más mayores.
  • Como parte del proceso de aislamiento por parte de su pareja, puede interiorizar la creencia de que nadie la va a creer.
  • El ciclo de la violencia en el que se ha visto envuelta derivará en un estado de confusión y desorientación. No sabrá cómo actuar y se sentirá perdida.
  • Se ha acostumbrado a ceder para evitar conflictos y situaciones de tensión con su pareja, y piensa que controla la situación y que no necesita ayuda.
  • Les resulta muy duro asumir que su pareja la haga sufrir. Por esta razón le justifica o piensa que son hechos asilados. Se intenta autoconvencer de que es amor verdadero.
  • Tienden a pensar que las agresiones (físicas, psicológicas, sexuales) han sido un hecho aislado que no volverán a repetirse. De ahí la importancia de no minimizar o normalizar las agresiones.
  • Puede presentar sentimientos de culpabilidad e incluso remordimientos por pensar que ella ha provocado la violencia. (En esto tiene mucho que ver la manipulación emocional y la luz de gas por parte de su pareja. Recordemos el ciclo de la violencia)
  • Se sentirá avergonzada ante la situación que está viviendo, por múltiples razones:

– Por tener que reconocer ante otras personas que tenían razón cuando le decían que su pareja no les parecía adecuada para ella. (Evitar el inoportuno “Ya te lo avisamos”, no aportará nada y solo servirá para que la adolescente se sienta ridiculizada).

– Por haber esperado tanto para contarlo, por haber soportado tanto tiempo, o por no haber actuado.

–  Porque lo sepa todo el mundo y sentirse juzgada por los demás.

–  Por tener que dar detalles sobre su vida íntima.

  • También experimentará Sentimientos de miedo:

– A que piensen que es una exagerada o que la comparen con su agresor.

– A perder a su pareja y a quedarse sola. (Fruto del proceso de aislamiento)

– A que la obliguen a dejar a su pareja. (Esta es una decisión que solo podrá tomar la propia adolescente. El entorno y la familia podrá arroparla en sus decisiones y ayudarla identificar las señales de maltrato, pero obligarla a romper con su pareja no será muy efectivo, dado que mientras ella no sea consciente de la situación, puede volver con el agresor, o llevar la relación a escondidas).

– A la reacción de su agresor.

– A denunciar y enfrentarse a un juicio.

– Al control de su vida por parte del entorno adulto.

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