Consecuencias del consumo de porno a edades tempranas en la concepción de las relaciones sexuales

En el modelo que planteamos, es necesario que, junto a este análisis de la pornografía que detalle los contenidos violentos y sexistas de los que está compuesto, se acompañe una breve exposición de educación sexual básica. La recomendación de nuestra entidad, es que se profundice en este aspecto en otras sesiones formativas, ya que se trata de una de las temáticas más solicitadas por el alumnado en nuestros cuestionarios.

Los alumnos y las alumnas transmiten que llegan al momento de tener una relación sexual sin ningún tipo de conocimiento sobre la temática más allá del que le proporciona la pornografía. Si los adolescentes no encuentran este tipo de información en la educación, la buscarán en internet y finalmente serán educados por contenidos misóginos y agresivos.

En la educación afectivo-sexual básica debemos insistir en que las relaciones sexuales deben estar basadas en cuatro pilares básicos:

Es necesario comunicarnos con nuestra pareja sexual, preguntarle si se encuentra bien, si hay dolor, si quiere realizar una práctica sexual concreta. También es preciso recalcar que no todas las personas realizan todas las prácticas sexuales, y no hay ningún problema por ello. Nadie puede utilizar el chantaje emocional para convencer de realizar un determinado acto.

La empatía, la preocupación por si nuestra pareja está disfrutando proporcionará una relación sexual mucho más satisfactoria. Una relación sexual no es una relación de dominación, ambas personas deben desear y estar de acuerdo con las prácticas que se van a realizar.

Dinámica que proponemos para abordar este tema con el alumnado: 

Para introducir estos contenidos, partimos del último tema expuesto en la clase: el alarmante número de casos de agresión sexual múltiple. Nuestro objetivo será que el propio alumnado sea el quien relacione este tipo de delitos con algunos vídeos de pornografía.

Si recordáis, os decíamos que uno de los jueces de la primera sentencia contra La Manada vio un “jolgorio sexual” en esa violación.

¿Dónde creéis que se pueden ver escenas de ese tipo?

Rápidamente, los adolescentes mencionan el porno. Este tema genera un alto nivel de implicación en las alumnas y alumnos, ya que les produce gran interés y todavía se concibe como un tema un tanto tabú, debido a que no han recibido las suficientes charlas de educación sexual como para normalizar el hablar sobre sexo en el aula.

En esta dinámica, realizaremos algunas preguntas y ofreceremos datos para que la clase reflexione sobre los efectos que la pornografía y la falta de educación sexual pueden generar en las relaciones personales.

a) Análisis de contenido:

Es necesario ahondar en los mensajes que este tipo de videos trasladan, sobre todo a los hombres, que son los grandes consumidores de porno en estas edades.

En estos videos se normalizan e idealizan actos como el abuso sexual de mujeres. Ponemos el ejemplo de un tipo de vídeo en el que una mujer se encuentra dormida y un hombre accede a su cuerpo sin su consentimiento, bajo la falsa creencia de que cuando ella sea consciente se mostrará de acuerdo con la relación e incluso disfrutará con la misma.

Planteamos, entonces, la siguiente cuestión a la clase:

En el porno, ¿las relaciones sexuales son igualitarias? ¿Están basadas en el respeto mutuo?

Tras lanzar esta pregunta, debe ser el propio alumnado quien inicie un debate y exprese sus opiniones al respecto. Nuestro papel como moderadores del debate será clarificar una vez expuestas todas las reflexiones, que la pornografía está compuesta por relaciones jerárquicas, que reproducen en la mayoría de las ocasiones violencia, agresividad y faltas de respeto.

b) Análisis de la audiencia:

En este punto, es interesante señalar que se está adelantando de forma preocupante la edad de inicio en el consumo de porno. Antes de ofrecer al alumnado la edad exacta a la que, según numerosos informes, se empieza a consumir contenido pornográfico, les preguntaremos directamente a ellos:

¿A  qué edad creéis  que se empieza a ver porno?

Dejaremos un tiempo para que ellos y ellas se aventuren a contestar y propongan una edad. Por norma general piensan que la edad a la que se empieza a consumir porno ronda los 12 o 14 años. Por esta razón se sorprenden mucho cuando el equipo formador les hace saber que la mayoría de niños comienza a ver porno a los 8 años. Uno de cada cuatro antes de los 13.

Como parte de este perfil de audiencia, recalcaremos que estos contenidos son mayoritariamente consumidos por hombres y pediremos a la clase que se cuestione por qué esto es así. Nuestro objetivo será que los adolescentes puedan enlazar el contenido sexista de la pornografía con el porcentaje más bajo de mujeres que la consumen.

La ponente puede explicar el punto de vista por el que no resultan tan atractivos ese tipo de contenidos para el público femenino.

Según los contenidos pornográficos,  las mujeres no tenemos la iniciativa y ejercemos un papel sumiso. El problema radica en que los hombres crecen convencidos de que es lo que nos gusta. 

c) Análisis de consecuencias:

Consumir pornografía desde edades tan tempranas y sin ninguna base de educación sexual previa puede perpetuar los comportamientos machistas de toda una generación. Un consumo de esos contenidos desde la niñez distorsiona las relaciones personales, genera falta de empatía y desencadena problemas sociales y en este tipo de prácticas sexuales.

Algunos de estos problemas son la disfunción eréctil, derivada de una disonancia cognitiva entre la pornografía consumida y la realidad de una relación sexual, o la depresión, como consecuencia de todo lo anterior. Es importante destacar que el porno es ficción y como tal, no tiene sentido buscar reproducirlo en la vida real. Si esto sucede, genera consecuencias.

A reflexionar con el alumnado:

¿Sabíais que han aumentado los casos de disfunción eréctil entre los jóvenes? El motivo es el consumo excesivo de pornografía. Están acostumbrados a ver un tipo de relación en los vídeos que, después, no pueden clonar en una relación sexual. Esto les genera una situación de impotencia, frustración y ansiedad que provoca la disfunción eréctil.

 

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