Una vez comprendida la existencia de una violencia que afecta estructural y transversalmente a las mujeres hasta en los ámbitos más cotidianos de su vida, es el momento de plantear qué podemos hacer individualmente para impedir la perpetuación de esta violencia.
Para plantear esta temática, recurrimos de nuevo a la narración de experiencias personales o casos conocidos. La formadora o el formador puede intervenir contando alguna situación en la que haya sido testigo de un episodio de violencia y mostrar la respuesta que dio en ese momento. Esta explicación debe buscar:

Reflexión que proponemos plantear al alumnado:
¿Creéis que “la Manada” de un día para otro llegó a violar? ¿No pensáis que antes hubo muchos pasos? Comentarios, molestar a una chica en una discoteca, seguir insistiendo, aunque les dice que no… Si algún amigo del grupo les hubiera dicho a tiempo que su comportamiento no era correcto, quizá no habrían llegado donde llegaron.
Pese a que se comentó de forma más profunda en otros apartados, es necesario recordar que la actuación en este tipo de situaciones, más si cabe cuando el sujeto activo del delito es un conocido o amigo, es completamente necesaria. Por ello, y pese a que se haya repetido varias veces durante toda la acción formativa es necesario recalcar que los hombres tienen también un papel fundamental para erradicar la violencia machista.
La idea que se le debe trasladar de nuevo al alumnado es: ellos son los que deciden con sus actos el lado en el que se encuentran en la violencia machista. Callar o ejercerla supone reforzar y mantener esta lacra social, pero oponerse y criticarla firmemente supone dar un paso en contra de la misma y por tanto separa a ese sujeto del colectivo que sí que ejerce este tipo de violencia.
Este último punto, principalmente se dirige a los varones de la clase, pues tienen más posibilidades de compartir amistad con potenciales agresores. Si bien todas las personas hemos podido tener actitudes machistas, por el mero hecho de haber crecido en una sociedad que las inculca, esto no supone una excusa para que no nos esforcemos en detectarlas y ayudar a erradicarlas.
Este tipo de intervenciones buscan que los hombres se decanten por un modelo de masculinidad no agresiva que se siente parte del feminismo y de su tarea por conseguir la igualdad real.