Socialización diferenciada: estereotipos masculinos y femeninos

¿Cómo aprendemos a comportarnos según el género social que se asigna a nuestro sexo biológico? 

Resumiendo el punto anterior, las sociedades han ido creando, y transmitiendo de generación en generación, una serie de valores y normas, para las mujeres y para los hombres, que diferencian sus comportamientos, sus sentimientos, sus roles y los espacios donde realizan estos roles.

En este proceso de socialización participan distintos agentes socializadores: la escuela, los miembros de la familia, el lenguaje, el grupo de iguales, los medios de comunicación, la Iglesia… Entre ellos, destaca el papel de la familia, pues funciona como el primer agente transmisor de ideas que incorpora estereotipos de género a los niños y a las niñas.

Para que el alumnado pueda identificar cómo esto sucede en su día a día, utilizaremos en nuestras dinámicas los estereotipos de género como ejemplo.

 

Así, la socialización diferencial crea dos etiquetas principales: la “masculinidad” y la “feminidad”. La problemática radica en que esta diferenciación da más valor y trascendencia a lo relativo al varón. Asocia la masculinidad con el poder, la racionalidad y la vida pública y la feminidad con la sentimentalidad, la vida privada y la subordinación al hombre.

Esta situación provoca discriminación y mayores riesgos de que las mujeres sufran violencia. Este conjunto de características impuestas socialmente castiga duramente a aquellas personas que no encajan en la definición de “feminidad” o “masculinidad”.

Si bien es cierto que el proceso de socialización dura toda la vida, tiene una especial importancia durante la etapa infantil y juvenil.

  • El papel de los juegos y juguetes: cuando observamos el juego en la infancia, nos damos cuenta de que los niños y las niñas “eligen” diferentes juguetes, ¿por qué será?

 

 

Reflexión… ¿Qué aspectos estamos potenciando con cada uno de estos juguetes?

 

  • En la escuela: libros de texto, referencias femeninas…
  • Medios de comunicación
  • Publicidad: lo femenino se caracteriza por la pasividad, mientras que a lo masculino se le atribuyen el poder de intervención y la acción. La publicidad mantiene y alimenta los roles de género y estereotipos.

Estereotipos femeninos que se ven en la publicidad:

Las mujeres como amas de casa: discurso falso de mujer empoderada y capaz de todo – trabajo fuera y en el hogar. 

Las mujeres como madres de familia: mujeres felices, satisfechas, delicadas, atentas, volcadas en su familia. 

Las mujeres como cuerpo: preocupación constante por la belleza. Mostradas como objetos sexuales, utilizadas como reclamo de ventas. Cuerpo femenino presentado como objeto/ mujer como objeto decorativo. 

Las mujeres como profesionales: supeditadas a un jefe varón y en profesiones típicamente femeninas. 

Mujeres como acompañantes: se las muestra como “trofeo” que el hombre exhibe. 

Mujeres como símbolo sexual: falso mensaje de liberación sexual. 

 

 

Nuestro objetivo, con las dinámicas que vamos a detallar a continuación, será que los adolescentes puedan identificar los estereotipos, y entenderlos como ideas reduccionistas y sexistas, que nos encasillan y limitan, así como comprender que estos estereotipos son la base de una violencia estructural hacia las mujeres.


Dinámicas propuestas

a) Una situación cotidiana

Tras haber explicado al alumnado de manera sucinta, la diferencia entre “sexo” y “género” buscaremos un ejemplo que esté muy presente en el día a día de las y los adolescentes para que identifiquen la socialización diferencial y los estereotipos de género.

Con el uso de dinámicas se buscará que el alumnado, de forma inconsciente, exprese todas las ideas que ha interiorizado durante el proceso de socialización que ha tenido y continúa teniendo.
Escogemos un caso que llame su atención desde el inicio:

Si un chico se lía en una sola noche con cuatro chicas, ¿qué le diría su entorno al día siguiente?

En este punto, comienzan las risas entre los chicos. Muchos hacen bromas, los consideran “ídolos, cracks, jefes, putos amos” o similares.

 ¿Y si es una chica la que se lía con cuatro chicos en una noche? ¿Le dirían lo mismo?

Las chicas responden rápidamente: “se diría que es una zorra, una guarra, una puta” etc . Los chicos, en cambio, se enfrentan a un conflicto cognitivo . Al haber señalado a sus compañeros varones con rasgos positivos, les cuesta reconocer que las designaciones a mujeres serían ofensivas.

El orden de presentación de los casos a tratar es fundamental. Esto es así debido a que los hombres, por lo general, no van a moderar sus actitudes si primero se les plantea la cuestión referida a ellos y sí que las moderaran si se trata de cuestiones que afectan a las mujeres, ya que implicaría destacar una desigualdad que cuesta admitir.

Un conflicto cognitivo se da cuando un sujeto (ya sea hombre o mujer) mantiene y defiende dos ideas que son incompatibles entre sí. Es precisamente labor del formador/a generar conflictos cognitivos en sus alumnos y darles el tiempo y las herramientas necesarias para que sean ellos mismos los que se enfrenten a estos y consigan superarlos.

En el caso de esta dinámica, el conflicto se genera al preguntar cuáles serían los calificativos que recibiría una mujer en la situación expuesta. El primer intento de esquivarlo será negar que exista una diferencia entre hombres y mujeres en este aspecto. Los varones tienden a explicar en un primer momento que ellos dirían también cosas positivas de una mujer.

Entonces recurrimos a la opinión de las mujeres de la clase, que será totalmente opuesta, ya que ellas en muchas ocasiones han vivido de primera mano esas situaciones. Las mujeres insistirán en los comentarios hirientes que recibirían si “se enrollan con cuatro chicos en una noche”.

Ante esta situación los hombres volverán a tener que hacer frente al conflicto cognitivo creado de forma más realista y con la ayuda de los ponentes. Nuestro objetivo será que identifiquen comportamientos sociales sin sentirse juzgados, por lo que en todo momento formularemos la pregunta en tercera persona: “¿Qué creéis que diría la gente?”

Posteriormente explicaremos al alumnado que estas diferencias referidas por ellos mismo, han sido aprendidas, son actitudes que nos han enseñado y todos hemos reproducido.

b) Proyección de anuncios publicitarios

Tras el debate generado anteriormente, habremos situado al alumnado en una posición en la que ha reconocido e identificado desigualdades a la hora de educar a mujeres y a hombres. Ahora es el momento de exponerles diferentes situaciones para que comprendan cuán diferente es este reparto de roles, y en qué medida perjudica a las mujeres. Para ello proyectaremos anuncios publicitarios en los que se refleje  de manera clara los estereotipos típicamente  masculinos y femeninos.

El primero, tratará sobre la construcción clásica de la masculinidad. En este caso, pondremos como ejemplo el anuncio de crema NIVEA Men (cuanto mas recientes sean los anuncios escogidos mejor). Otro ejemplo sería el de “Huele como un tío, tío | Old Spice”

En el spot aparecen varios jugadores del Real Madrid realizando actividades como talar un árbol de grandes dimensiones, conducir hacia un tornado o batirse en un pulso con otro hombre muy musculado. Solo en esos escenarios el anuncio contempla que un hombre necesite echarse crema hidratante. Durante todo el spot suena una música rockera que acompaña a los jugadores en sus acciones y, cuando abren su taquilla para coger su crema, esta ha sido sustituida por una de color rosa. La música cambia a un tono romántico, los jugadores ponen cara de rechazo, muestran desagrado con esas cremas. Entonces uno de ellos saca la crema (azul) NIVEA Men y todos asienten. “Cuando tu piel te lo pida, no cambies la música”, es el eslogan del spot.

Después de la proyección, comentamos el anuncio con los alumnos. El objetivo es que descubran los estereotipos que alberga:

  •  El rechazo a lo femenino, se utiliza lo “femenino”, y cualquier característica asociada socialmente a las mujeres, como un insulto.
  • La construcción de la masculinidad. Echarse cremas o cuidar el físico sigue estando relacionado socialmente con las mujeres. Para alejarse de esto y volver el producto deseable para los hombres, recurren a características consideradas masculinas: la fuerza y la valentía. No muestran miedo, ni preocupación, hacen cosas heroicas y muestran rechazo a lo sentimental.
    En este punto, es muy importante recordar al alumnado que NO existen características “masculinas o femeninas”.

Para mostrarlo, podemos pedir una enumeración de características que, a su juicio, son femeninas o masculinas, para posteriormente enfrentar a los adolescentes a sus propias respuestas.

Por experiencia, el alumnado mencionará alguno de los estereotipos recogidos en la siguiente tabla:

A reflexionar con el alumnado:

Habéis dicho que las mujeres son sentimentales… ¿Los hombres no tienen sentimientos? ¿No tienen miedo? ¿No pasan por momentos de fragilidad?

Habéis mencionado que los hombres son fuertes…¿No existen mujeres fuertes? ¿Mujeres valientes?

Llegados a este punto, pasaremos a exponer toda la serie de estereotipos que afectan a los hombres:

  • Presión sobre la vida laboral: Los hombres tradicionalmente han sido los encargados de traer dinero a casa. Aún se vive como un fracaso que un hombre no sea capaz de mantener a su familia o que, por el contrario, sea él el mantenido por una mujer o el que gane menos dinero que su pareja femenina.
  • Mayores porcentajes de suicidio: Los varones se suicidan en un porcentaje mayor que las mujeres. El ponente explica cómo desde pequeños se les ha impedido mostrar sus emociones. “Llorar es de niñas, los hombres nunca lloran”. Los hombres muestran más dificultades a lo largo de su vida para poder pedir ayuda en un momento difícil.
  • Educados en el riesgo: Se les exige un plus de valentía porque culturalmente han estado expuestos a las situaciones más arriesgadas.

Ahora continuación, se proyectará un anuncio que aglutina distintos estereotipos femeninos. Elegimos “Con Lipograsil, tú puedes”, una marca de productos adelgazantes

El spot tiene una voz en OFF que va relatando un discurso empoderante que choca frontalmente con las imágenes que expone. A continuación, detallamos cada frase con la imagen que acompaña:

¿Y tú dudas? Tú que te has enfrentado a tus peores pesadillas,

(Aparece una mujer cambiándole un pañal sucio a un bebé)

que no te rindes ante las adversidades,

(una mujer trata de abrir la puerta del portal con las bolsas de la compra en la mano)

y siempre sales victoriosa de grandes batallas,

(una mujer ayuda a su hijo a hacer los deberes)

Tú qué sabes que la vida no es fácil,

(una mujer se depila con cera en la ducha)

que no conoces obstáculos,

(una mujer intenta cerrar una maleta llena de ropa)

y eres capaz de hacer cosas increíbles,

(una mujer da a luz a un bebé)

¿No vas a poder con esos kilitos de más?  Con Lipograsil, dieta, ejercicio y agua puedes conseguirlo”

(una mujer se mira al espejo).

Tras la proyección, la ponente comenta el anuncio con las alumnas, que suelen ser las primeras en querer opinar sobre el spot. Durante la conversación, se realizarán preguntas que tienen como objetivo la identificación de los siguientes estereotipos femeninos:

  • La mujer encerrada en el ámbito del hogar y los cuidados. Pese al discurso motivante del anuncio, parece que los mayores hitos de la vida de las mujeres son siempre relacionados con ser madres o con ser amas de casa. En ninguna ocasión aparece una mujer realizando otra profesión. Si comparamos las actividades que aparecen haciendo las mujeres de este spot con aquellas que ejercían los hombres en el anuncio de NIVEA Men, vemos como varían. Ellos pueden ser superhéroes que salen ilesos de un tornado, ellas, solo madres.
  • El cuestionamiento de las capacidades femeninas. El spot muestra a una mujer muy satisfecha y orgullosa por haber resulto una suma de los deberes de su hijo.

A reflexionar: ¿Eso es lo más cerca del éxito que vamos a estar en nuestra vida?

  • La belleza y el cuidado del aspecto físico. A pesar de que el producto anunciado lo pueden consumir tanto mujeres como hombres, solo aparecen ellas en el spot. La delgadez, la belleza y el cuidado constante de su aspecto físico es un plus que se les exige a todas las mujeres. Ponemos como ejemplo los informativos de televisión, donde encontramos hombres de edad más avanzada, caracterizados por su experiencia en el medio y su sabiduría. A su lado, siempre hay una mujer joven que, a pesar de que es igual de válida que su compañero, necesita ese añadido de juventud y belleza para aparecer en la televisión. Para demostrar el peso que se le da al físico en los estereotipos femeninos, exponemos los datos de los trastornos alimenticios: el 90% de las personas que sufre bulimia o anorexia son mujeres.
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